La respiración oral en niños es una condición más frecuente de lo que muchos padres imaginan. Aunque suele percibirse como un hábito pasajero o inofensivo, los profesionales de la salud advierten que respirar predominantemente por la boca puede generar consecuencias importantes en el desarrollo facial, dental y en la salud general del menor si no se atiende a tiempo.
La
respiración normal debe realizarse a través de la nariz, ya que se esta se
encarga de filtrar, humidificar y calentar el aire antes de que llegue a las
vías respiratorias. Además, funciona como una barrera natural contra virus,
bacterias y otros agentes externos. Sin embargo, cuando un niño respira
principalmente por la boca, este proceso natura se altera y puede desencadenar
diversos problemas de salud.
“La respiración oral no debe verse como un hábito. En muchos casos es una señal de que existe una alteración funcional o estructural que requiere valoración profesional, ya que puede impactar el crecimiento facial y el bienestar general del niño”, explicó la odontopediatra Melissa Rojas.
Principales
causas de la respiración oral
Entre
las principales causas de la respiración oral, la doctora Rojas señala que este
hábito puede desarrollarse por diversas razones, como obstrucciones nasales,
alergias, hábitos orales incorrectos o problemas estructurales en las vías
respiratorias. A esto se suman malos hábitos orales como la succión del pulgar
o el uso prolongado del chupete, intolerancias alimentarias que pueden producir
hipertrofia en las vías respiratorias, maloclusiones dentales y la hipotonía o
disminución del tono muscular de la cara.
Consecuencias
de la respiración oral
Las repercusiones de respirar habitualmente por la boca afectan múltiples áreas del desarrollo del niño, entre las que se encuentran las siguientes:
- Salud bucodental: La disminución de saliva y la resequedad bucal favorecen la aparición de caries, mal aliento y acumulación de bacterias.
- Desarrollo facial y dental: La respiración oral altera el equilibrio muscular de labios, lengua y mejillas, lo que puede provocar un paladar estrecho, mordida abierta, apiñamiento dental y cambios en la forma del rostro.
- Calidad de sueño: Los niños que respiran por la boca suelen presentar sueño poco reparador, despertares frecuentes y somnolencia diurna.
- Sistema inmunológico: La respiración por boca facilita la entrada de aire frío, seco y no filtrado, muy agresivo para las vías aéreas inferiores, favoreciendo los procesos infecciosos.
La
detección temprana es clave
La
especialista enfatiza que identificar este problema a tiempo permite prevenir
secuelas a largo plazo y favorecer un desarrollo facial y corporal más
armónico. Entre las señales de alerta más comunes destacan mantener la boca
abierta con frecuencia, roncar mientras duerme, presentar cansancio diurno o
dificultades en el desarrollo dental y facial.
Se
recomienda que los niños respiradores bucales comiencen el tratamiento de las
funciones orofaciales alrededor de los 4 años de edad, previa evaluación
otorrinolaringológica para diagnosticar las causas.
“Mientras más temprano se detecte la respiración oral, mayores son las posibilidades de corregir sus efectos y mejorar la calidad de vida del niño”, agregó Rojas.
Los
padres y cuidadores que noten que su hijo tiende a tener la boca abierta de
forma constante, roncar durante el sueño o presentar los signos descritos
anteriormente, deben consultar con su pediatra o especialista de salud
bucodental lo antes posible.



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