A los 14 años, Verny Vega tomó una decisión que marcaría su vida: dejar el colegio para dedicarse por completo a la agricultura, oficio que aprendió desde niño junto a su padre. Proveniente de una familia agricultora de San Carlos, comenzó sembrando pequeñas parcelas hasta que, con apenas 14 años, apostó por el cultivo que lo definiría: el camote.
Con el
tiempo, ese esfuerzo tomó forma empresarial bajo el nombre de Agrivega,
una empresa familiar liderada por Verny y su esposa, acompañado por sus padres.
El sueño era claro: dejar de vender a intermediarios y convertirse en
proveedores formales, y fue así como aproximadamente hace ocho años inició la
relación comercial con Walmart.
Agrivega es
hoy un proveedor consolidado del programa Tierra Fértil, programa de
Walmart que impulsa el desarrollo de pequeños y medianos productores agrícolas
que abastecen a sus supermercados. El programa brinda apoyo a poco más de 250
pymes agrícolas en Costa Rica, mediante acompañamiento técnico, promoción de
prácticas agrícolas sostenibles, capacitación, relaciones comerciales de largo
plazo, mercado seguro, así como oportunidades para innovar, aumentar ventas y
ampliar mercados.
Ese camino
de disciplina, trabajo constante y mejora continua fue reconocido recientemente
cuando la empresa obtuvo el reconocimiento a Mejor Proveedor Tierra Fértil
Costa Rica 2025, un galardón que destaca el compromiso, la calidad y la
consistencia de productores que fortalecen la cadena de abastecimiento agrícola
del país.
“Primero que todo, gracias a Dios. Estoy muy contento y orgulloso de esto que he logrado junto a mi familia. Este reconocimiento es un sueño hecho realidad, un sueño que se ha construido con mucha disciplina, esfuerzo y unión familiar. Nuestro compromiso es seguir creciendo y continuar ofreciendo productos de excelente calidad para todos los clientes de Walmart”, expresó Vega.
“Es un
sueño”, así resume la familia al recordar los inicios, cuando lavaban el camote
a mano con esponjas, para poder entregar apenas mil kilos por pedido. Hoy la
historia es distinta. Con instalaciones de 640m², Agrivega entrega cerca de
2.000 cajas semanales entre camote y yuca, lo que representa alrededor de 9.000
kilos por semana, dependiendo de la temporada.
La
producción incluso ha trascendido las fronteras nacionales. Actualmente, el
camote que cultivan en San Carlos se envía a Nicaragua, mientras que la yuca
llega a mercados como Guatemala y Honduras.
El año que puso a prueba la cosecha
El 2024 puso
a prueba esa trayectoria. Vega recuerda una temporada lluviosa especialmente
intensa que afectó de manera significativa la producción.
“Se redujo la producción de camote, afectó los ingresos y obligó a replantear la estrategia. La humedad provocaba pérdidas por pudrición y hongos, y la estabilidad financiera se vio comprometida”, explicó.
Lejos de
rendirse, la familia acogió la recomendación de los expertos de Tierra Fértil de
implementar la rotación de cultivos e incorporaron el cultivo de yuca, una
estrategia que permitió recuperar los suelos, reducir riesgos asociados al
clima y fortalecer la estabilidad de la producción.
Con el
respaldo de Walmart, tanto en la parte técnica como en la comercial, Agrivega inició
formalmente el proyecto de yuca, lo que implicó invertir en infraestructura y
tecnología: ampliar la planta empacadora, adquirir un horno secador y una máquina parafinadora,
herramientas indispensables para garantizar la calidad del producto y reducir
pérdidas.
Para Vega,
el crecimiento que ha experimentado la empresa en los últimos años está
estrechamente ligado a la relación comercial con Walmart.
“El resultado es un crecimiento del 237% en compras, que se traduce en mayor volumen de producción, alquiler de nuevas fincas, compra de maquinaria agrícola —incluido un nuevo tractor— y expansión física de la planta. En diciembre pasado logramos adquirir el lote contiguo a las instalaciones para ampliar la infraestructura y fortalecer la capacidad operativa”, afirmó Vega.
Innovación agrícola que impulsa empleo local
El
desarrollo de Agrivega también ha tenido un impacto directo en la comunidad
sancarleña. Actualmente, la empresa genera alrededor de 20 empleos fijos y
contrata mano de obra adicional de la zona para labores de siembra, cosecha y
empaque, dinamizando la economía local y ofreciendo oportunidades a
trabajadores agrícolas que alternan labores según la temporada.
Más allá de
los números, la historia de la empresa es la de una familia que transformó la
incertidumbre en estabilidad, la crisis en oportunidad y el esfuerzo en desarrollo.
Con acompañamiento técnico, capacitaciones y una relación comercial sólida, el
programa Tierra Fértil ha sido un aliado clave en su proceso de formalización y
crecimiento.
Hoy, lo que
comenzó como pequeños “cortecitos” de camote se proyecta como una empresa
agrícola en expansión, con visión de futuro, producción diversificada y un
firme compromiso con la calidad, el empleo local y la proyección regional de
los productos agrícolas costarricenses.


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