Con motivo de la celebración del Día del Padre, Huggies -la marca de cuidado infantil de Kimberly-Clark- comparte siete recomendaciones para que los papás puedan tener un rol activo y vital en la crianza responsable de los hijos e hijas.
El impacto positivo de una figura paterna involucrada es fundamental para el crecimiento infantil. De acuerdo con un
metaanálisis de Early Childhood Research Quarterly, publicado en 2025,
existe una correlación directa entre el compromiso paterno y el
desarrollo de facultades socioemocionales, entre ellas, la comunicación asertiva, empatía y
socialización con otros niños.
En los últimos años, las iniciativas para promover la
crianza responsable y compartida han impulsado la inclusión de la licencia de
paternidad en los
marcos laborales a nivel global, principalmente en Europa.
Sin embargo, a pesar de los avances, la consolidación de la
paternidad corresponsable todavía enfrenta desafíos significativos.
“Al celebrar a los papás, es un momento oportuno para reflexionar sobre la paternidad responsable y compartida. En Huggies®, creemos en el papel fundamental que juega la figura paterna en la crianza de sus hijos. Por ello, aprovechamos esta oportunidad para crear conciencia no solo sobre las herramientas laborales para asegurar más involucramiento, sino acciones y actitudes concretas que marquen la diferencia”, manifestó Pablo Masís, líder de Comunicación Corporativa de Kimberly-Clark Costa Rica.
Si bien las
licencias de paternidad son valiosas, porque permiten el involucramiento
activo del padre en los primeros días después del nacimiento de su bebé,
por sí solas no aseguran una crianza compartida. Según la OCDE, la mayor carga de tareas domésticas y
cuidados no remunerados sigue recayendo en las mujeres, una tendencia
global persistente a lo largo del tiempo.
Consciente de este contexto y con el fin de promover una
corresponsabilidad de crianza efectiva, Huggies® comparte siete consejos para robustecer el
rol de papá.
- Organice las tareas del hogar: Para
distribuir las labores del hogar y del cuidado de las niñas y los niños,
haga una lista de las tareas domésticas y defina las responsabilidades con
su pareja.
- Involúcrese desde las acciones cotidianas:
Una vez definidas las tareas domésticas y de cuido, participe en todos los
deberes como cambiar pañales, bañar, vestir, entre otras. Acompañar
rutinas no son “ayudas”, sino formas concretas de crianza. Su presencia
diaria fortalece el vínculo y permite que el bebé lo reconozca como una
figura de seguridad y cuidado.
- Planifique actividades en equipo: Puede
ser desde armar un calendario familiar hasta jugar en grupo, lo importante
es promover la cooperación, el vínculo y la pertenencia.
- Participe en la vida escolar: Asista a
las reuniones y entrevistas con los educadores. También involúcrese, en la
medida de lo posible, en las instancias familiares de los centros
educativos, ya sea en eventos o fiestas.
- Establezca límites claros: Educar con
respeto contribuye a formar niños y adolescentes seguros y responsables.
- Exprese afecto de manera constante: Un
abrazo, palabras de apoyo o reconocimiento tienen un impacto positivo en
su bienestar emocional.
- Promueva hábitos saludables: La actividad
física, la buena alimentación, el descanso y el uso equilibrado de la
tecnología son algunos ejemplos.
De la misma manera, datos del Fondo de las Naciones Unidas
para la Infancia (UNICEF), demuestran que, cuando los niños y niñas
viven sus primeros años —especialmente sus primeros 1.000 días— en un entorno
de crianza estimulante y afectivo, sus cerebros logran un desarrollo
óptimo.
