Las rutinas de cuidado facial se han convertido en un hábito clave de bienestar diario, especialmente para quienes buscan proteger su piel frente a factores externos como la contaminación, la radiación solar, los cambios de temperatura y el ritmo acelerado de las ciudades.
De acuerdo con un estudio de la Academia Española de Dermatología, hasta el 80% del envejecimiento visible puede estar relacionado con factores externos como la polución, la radiación solar y las altas temperaturas. Por eso, fortalecer y cuidar la barrera de la piel es determinante para conservar una apariencia saludable, luminosa y protegida.
El cuidado
facial no se limita únicamente a la limpieza o a los productos que se aplican
sobre el rostro. Gestos cotidianos como el secado también cumplen un papel
importante, especialmente cuando se realizan de manera cuidadosa con elementos
limpios, suaves y destinados exclusivamente a esta zona. Pensando en ello,
Kleenex comparte una guía práctica con recomendaciones para incorporar hábitos
de higiene, hidratación, protección solar y secado delicado dentro de la rutina
diaria.
Piel
preparada: cuidado frente a los factores externos
Preparar la piel diariamente ayuda a mantenerla tersa, confortable y mejor protegida frente a las exigencias del entorno. Para lograrlo, Para lograrlo, se pueden incorporar algunos pasos sencillos en la rutina:
- Lavar el rostro con un jabón facial suave, adecuado para cada tipo de piel, y agua tibia.
- Realizar un secado con elementos limpios, como toallas de papel, y de manera delicada con pequeños toques. Es importante no emplear la misma toalla que se tiene para el cuerpo, pues esta puede acumular las bacterias y células muertas que posteriormente pueden favorecer la aparición de acné.
- Aplicar protector solar de amplio espectro en rostro y cuello, incluso en días nublados o cuando no se use maquillaje. Este hábito ayuda a proteger frente a la exposición diaria a rayos UVA y UVB, asociados con quemaduras solares, daño acumulado y signos visibles de envejecimiento prematuro.
Durante el día,
para controlar el brillo o retirar exceso de grasa sin agredir la piel, se sugiere
presionar suavemente un pañuelo de papel sobre zonas como frente, nariz y
mentón, siempre a toques y sin frotar. Esto puede ayudar a reducir el taponamiento
de poros que causa la aparición de granos y espinillas.
Descanso para
la piel: el paso que no se debe saltar
Una vez terminada la jornada, es importante realizar una limpieza del rostro para retirar residuos, grasa, protector solar, contaminación e impurezas acumuladas durante el día. Para ello, es ideal seguir estos pasos:
- Usar un desmaquillante o un limpiador facial y complementar con un lavado suave que deje una sensación de frescura y limpieza.
- Al igual que en la mañana, el secado debe hacerse con delicadeza, mediante pequeños toques e idealmente con una toalla de papel o un implemento exclusivo para el rostro. Este paso ayuda a evitar fricción innecesaria y hace parte de una rutina de cuidado más consciente.
- Para cerrar, se puede aplicar una crema o sérum hidratante que ayude a mantener la barrera de la piel y aporte confort durante la noche.
Degy Gonzalez, marketing manager para Latam de Kleenex resalta la importancia de la calidad de los productos utilizados:
“En las rutinas faciales, la higiene y la suavidad son tan importantes como los productos que se aplican sobre la piel. Usar una toalla de papel Kleenex Beauty en momentos como el secado del rostro o el retiro de excesos ayuda a evitar la fricción innecesaria y reduce el contacto con residuos que pueden acumularse en otras superficies.”
Al seguir estos
consejos, es cuestión de poco tiempo para comenzar a ver una piel mucho más radiante
y de apariencia juvenil, lo cual contribuirá a una mayor autoestima y sensación
de amor propio.
