
Miedo al dentista: cómo preparar emocionalmente a los niños para la consulta
El miedo al dentista continúa siendo una de las principales razones por las que muchos niños y adolescentes evitan o retrasan sus visitas odontológicas. Este temor suele manifestarse con ansiedad, llanto o rechazo a la consulta y, en muchos casos, se refuerza cuando el primer contacto ocurre únicamente ante dolor o molestias.
Esta realidad cobra especial relevancia si se considera que las
enfermedades dentales siguen siendo frecuentes en la niñez. De acuerdo
con estudios clínicos publicados por la Universidad de Costa Rica (UCR), más
del 84% de los niños en edad preescolar presenta caries dental, mientras
que alrededor del 60% de los escolares de 12 años ya ha tenido esta
enfermedad.
Estas cifras evidencian la importancia de la prevención temprana y de
una relación positiva con la atención odontológica.
“La ansiedad infantil no aparece de la nada. Muchas veces se construye con mensajes negativos, amenazas o relatos de malas experiencias de los adultos”, explica Melissa Rojas, odontopediatra. “Cuando el niño llega por primera vez con dolor, el miedo se refuerza. En cambio, una visita temprana, preventiva y tranquila puede marcar una diferencia enorme”, agregó.
Preparación emocional: el primer paso
La doctora Rojas coincide en que preparar emocionalmente al niño antes
de la consulta es tan importante como el tratamiento clínico. Una experiencia
positiva desde el inicio puede influir en su relación con la salud bucal a lo
largo de toda la vida.
Entre las principales recomendaciones se encuentran:
- Hablar del dentista con naturalidad y sin asociarlo al dolor.
- Evitar frases como “no te va a doler” o “si no te portas bien…”.
- Llevar a los niños a controles preventivos desde edades tempranas.
- Utilizar cuentos, juegos o material educativo para familiarizarlos con la consulta.
El rol del hogar: hábitos claves para un buen lavado de dientes
- La experiencia positiva en el consultorio comienza en casa. La especialista recomienda:
- Cepillar los dientes al menos tres veces al día, especialmente antes de dormir.
- Usar pasta dental con flúor, en cantidad adecuada según la edad.
- Los padres deben de lavar los años hasta los 10 años, y luego continuar con la supervisión de un adecuado cepillado.
- Cepillar con movimientos suaves, limpiando dientes y encías.. Incorporar el uso del hilo dental cuando los dientes ya tienen contacto entre sí.
“Cuando el cepillado se convierte en una rutina tranquila y acompañada, el niño entiende que cuidar su boca es algo normal, no algo que debe temer”, señaló Rojas.
En Odontopediatría CR, el enfoque está en crear experiencias
positivas desde la primera visita, con comunicación adaptada a cada etapa y
acompañamiento a las familias, para que los niños crezcan sin miedo y con una
relación sana con su salud bucal.



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