Casi 1.800 proyectos de energía renovable se
están desarrollando en América Latina, con una inversión de más de US$113 mil
millones. De acuerdo con Panduit, esta transformación
tecnológica es una oportunidad única para que las empresas de laregión reduzcan costos, ganen eficiencia y avancen en sus objetivos de sostenibilidad
sin depender de incentivos externos.
La electrificación está ganando impulso a nivel mundial como una respuesta urgente y estratégica a los desafíos del cambio climático, ya que este paso de convertir máquinas y procesos que queman combustibles fósiles para que funcionen con electricidad, es una iniciativa orientada a construir un futuro más sostenible y eficiente.
América Latina no es la excepción. Un ejemplo en la región es que se están desarrollando casi 1.800 proyectos de energía renovable, que suman una inversión de, aproximadamente, US$113 mil millones, según cifras de BNamericas.
Además, en la 28.ª edición de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP), celebrada en 2023 en Dubái, los países asistentes acordaron triplicar la capacidad de energía renovable para 2030. Adicionalmente, en la COP30 que tendrá lugar en Brasil, se evaluará el progreso hacia ese objetivo.
“La razón por la cual la electrificación está avanzando tan rápidamente hoy en día es gracias a la innovación tecnológica. Las mejoras en baterías, vehículos eléctricos, bombas de calor y sistemas de almacenamiento han hecho que esta transición no solo sea viable, sino estratégica”, explicó Andrew Hammond, gerente de Marketing de Producto para el equipo de Energía Renovable de Panduit.
Añadió que la electrificación permite un uso más amplio de la energía renovable, ya que todas estas producen electricidad.
El ejecutivo comentó que en ocasiones se asume que el camino hacia una transformación energética y sostenible está impulsado por los países más desarrollados. Sin embargo, según estudios realizados por Statista, América Latina y el Caribe tienen una de las redes eléctricas más limpias del mundo. De acuerdo con sus datos, la región produce alrededor del 60 % de su electricidad a partir de fuentes verdes, incluyendo energía eólica y solar, pero especialmente energía hidroeléctrica.
𝗠𝗮𝘆𝗼𝗿 𝗲𝗳𝗶𝗰𝗶𝗲𝗻𝗰𝗶𝗮 𝗲𝗻𝗲𝗿𝗴𝗲́𝘁𝗶𝗰𝗮
El especialista de Panduit comentó que adoptar sistemas electrificados proporciona una mayor eficiencia energética, lo que puede reducir significativamente los costos operativos. En este sentido, añadió, invertir en electrificación permite avanzar hacia los objetivos de sostenibilidad sin requerir inversiones adicionales, ya que cumple múltiples propósitos: ahorro, independencia energética y cuidado ambiental.
En muchos países, los incentivos han desempeñado un papel fundamental en la aceleración de la adopción de nuevas tecnologías electrificadas. Sin embargo, se destaca que los beneficios económicos ya son tangibles incluso en contextos donde los gobiernos aún no han implementado políticas al respecto.
“Actualmente, las energías renovables son las más baratas en la mayoría de los mercados. Esto es algo nuevo; antes era más costoso tener electricidad verde, pero ya no. Ahora el precio es el mismo o incluso más bajo. Además, en los lugares donde se necesita más energía, las renovables son la forma más rápida de satisfacer la creciente demanda”, afirmó Hammond.
El especialista también enfatizó varios de los beneficios secundarios de la electrificación, entre ellos el control de extremo a extremo. Esto porque, a diferencia de los sistemas de energía basados en combustibles fósiles, la electricidad puede ser propiedad de las empresas: cómo la generan, almacenan y utilizan puede estar bajo su control, minimizando el impacto ambiental mientras se reducen los gastos operativos.
“En los próximos cinco a 10 años, esperamos que, a medida en que más personas comprendan los beneficios de la electrificación, las empresas, comunidades y hogares vean esta transformación como una forma de alcanzar múltiples objetivos valiosos y crear un futuro más sostenible", concluyó Hammond.