Oracle advierte que el país está ante una oportunidad histórica para consolidarse como hub tecnológico regional, pero requiere integrar infraestructura local, datos unificados y formación en inteligencia artificial.
La inteligencia artificial (IA) está redefiniendo la
competitividad global y Costa Rica cuenta con condiciones sólidas para posicionarse
como líder regional en economía del conocimiento. Sin embargo, el país necesita
avanzar más allá de la adopción tecnológica aislada y construir un ecosistema
articulado que integre datos, infraestructura de nube y aplicaciones
inteligentes con una estrategia clara de desarrollo de talento.
“Estamos frente a un punto de inflexión comparable con la Revolución Industrial. La IA no es una herramienta más; es la plataforma sobre la que se construirán los nuevos modelos productivos”, afirmó Juan Carlos Vega, gerente de Oracle para Centroamérica y el Caribe.
Del dato
fragmentado al impacto en productividad
Uno de los principales obstáculos para capturar el
valor de la IA en mercados emergentes es la fragmentación de la información.
Muchas organizaciones operan con datos dispersos en múltiples sistemas y
plataformas que no conversan entre sí, lo que limita el impacto estratégico de
la tecnología.
Para que la IA genere resultados reales, deben
integrarse tres componentes fundamentales:
1. Datos unificados, con trazabilidad y gobernanza.
2. Infraestructura local de alto rendimiento, con
capacidad de procesamiento avanzada y residencia de datos en territorio
nacional.
3. Aplicaciones y agentes de IA, capaces de automatizar
procesos, optimizar cadenas de valor y mejorar la toma de decisiones.
“La IA no genera valor si los datos están
fragmentados o si la infraestructura no soporta cargas intensivas. El impacto
ocurre cuando el ecosistema está integrado”, explicó Vega. En términos
prácticos, esto se traduce en automatización inteligente, reducción de costos
operativos, analítica predictiva en tiempo real y mayor eficiencia en sectores
como servicios financieros, manufactura, retail y sector público.
Soberanía
digital: un habilitador de competitividad
En el entorno global actual, los datos se han
convertido en un activo estratégico. Para Costa Rica, fortalecer la
infraestructura digital local no solo respalda el cumplimiento normativo, sino
que impulsa autonomía tecnológica, seguridad y resiliencia operativa.
“La residencia local de datos no es solo un requisito regulatorio; es una ventaja competitiva. Reduce latencia, optimiza costos y fortalece la seguridad”, señaló Vega.
Entre los beneficios clave destacan:
·
Menores tiempos de respuesta
en transacciones y análisis en tiempo real.
·
Optimización de costos
operativos y financieros.
·
Acceso a infraestructura
preparada para cargas avanzadas de IA.
Para sectores altamente regulados como banca,
telecomunicaciones, salud y gobierno, contar con nube local habilita nuevos modelos
de innovación sin comprometer seguridad ni gobierno de datos. Más allá del
marco legal, la soberanía digital se convierte en un factor diferenciador para
atraer inversión tecnológica de alto valor agregado.
Talento: el cuello de botella regional
A pesar de la madurez tecnológica del país, el
principal desafío sigue siendo el capital humano. “Sin talento no hay soberanía
digital real. Podemos tener infraestructura de clase mundial, pero si no
aceleramos la formación en IA, nube, bases de datos y ciencia de datos, el
crecimiento será limitado”, subrayó el Gerente de Oracle.
Costa Rica parte de una ventaja estructural en
educación y atracción de inversión extranjera directa en tecnología. No
obstante, la demanda de perfiles especializados en IA generativa, arquitecturas
cloud y análisis de datos está creciendo a un ritmo superior al de la oferta. En
ese contexto, iniciativas como Oracle Academy impactan a miles de estudiantes y
docentes en la región, mientras que Oracle University impulsa certificaciones
técnicas y actualización profesional. Asimismo, Oracle Next Education promueve
empleabilidad en poblaciones mayores de 18 años sin acceso a educación superior
formal, combinando programación, emprendimiento y habilidades blandas.
En este
proceso, el ecosistema de partners de Oracle en Centroamérica y el Caribe juega
un rol determinante. A través de integradores, desarrolladores y empresas
locales certificadas, la innovación global se implementa con talento nacional,
acelerando proyectos de modernización, migración a la nube e integración de
inteligencia artificial en sectores clave. Este modelo no solo fortalece la
ejecución tecnológica, sino que retiene valor en el país, genera empleo
especializado y consolida capacidades locales para competir en la economía
digital.
Una ventana estratégica para la próxima década
El avance acelerado de la inteligencia artificial
está modificando cadenas globales de valor y modelos de negocio. Países que
integren infraestructura local, talento especializado y políticas públicas
alineadas podrán capturar mayor inversión y desarrollar industrias de alto
valor agregado. “Costa Rica tiene el ecosistema base: estabilidad, talento y
reputación tecnológica. Lo que sigue es articular una estrategia país que
combine tecnología, formación y colaboración público-privada. La oportunidad es
ahora”, apuntó Vega.
“En un mundo donde la inteligencia artificial está redefiniendo la competitividad de los países, contar con modelos entrenados con datos locales no es solo una ventaja tecnológica, sino una decisión estratégica de soberanía digital. Iniciativas como la impulsada por Chile con Latam-GPT, desarrollada por el Centro Nacional de Inteligencia Artificial de Chile, demuestran que América Latina tiene el talento y la capacidad para construir soluciones que reflejen nuestras culturas, nuestros dialectos y nuestras realidades productivas”, gregó el Md de Oracle.
Para que un modelo de IA genere verdadero impacto en
el país, es clave fortalecer tres pilares: la digitalización de los sectores
productivos, la disponibilidad y calidad de datos locales, y la adopción por
parte de los ciudadanos. Sin datos representativos no hay inteligencia
contextual; sin digitalización no hay escalabilidad; y sin confianza y uso
ciudadano no hay transformación real. De esta manera, Oracle reiteró su
disposición de acompañar al país en ese proceso, mediante infraestructura,
formación y desarrollo de soluciones que permitan convertir los datos en
impacto económico y social sostenible.



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