La Universidad Latina de Costa Rica inauguró su nuevo Campus 5 Estrellas en San Pedro, con infraestructura que marca un hito en la educación superior al posicionarse como un referente en sostenibilidad a nivel nacional e internacional.
Esta
nueva construcción representa un paso firme en el fortalecimiento de la
educación superior en el país, concebida bajo criterios de innovación,
sostenibilidad y modernidad, al servicio de la formación integral de los
estudiantes.
El
edificio, cuya inversión final alcanzó los $13.5 millones, obtuvo la
certificación EDGE Advanced, un estándar internacional desarrollado por la
Corporación Financiera Internacional (IFC), miembro del Grupo Banco Mundial, y
certificado por Green Business Certification Inc. (GBCI), lo que lo ubica
dentro de un grupo selecto de construcciones sostenibles a nivel global.
“Este nuevo campus representa mucho más que una inversión en infraestructura; es una apuesta decidida por el futuro de la educación en Costa Rica. Estamos comprometidos con formar profesionales en espacios que reflejen los más altos estándares de innovación, sostenibilidad y calidad académica,” señaló Rosa Monge, rectora de la Universidad Latina de Costa Rica.
Para
alcanzar EDGE Advanced, los proyectos deben lograr al menos un 40% de ahorro en
energía y 20% en agua y materiales. Sin embargo, el nuevo campus de la Universidad
Latina de Costa Rica superó ampliamente estos parámetros, alcanzando:
§ 43%
de ahorro en energía.
§ 51%
de ahorro en agua.
§ 85%
menos carbono incorporado en materiales.
Estos
resultados posicionan a la institución dentro de la élite global de edificaciones
sostenibles y la convierten en un referente regional en eficiencia y diseño
responsable.
Reutilización,
innovación y diseño sostenible
El
nuevo campus se desarrolla a partir de la remodelación del Edificio A de la
sede San Pedro, una estructura con más de 30 años de antigüedad que fue
intervenida integralmente para adaptarla a las normativas vigentes tanto en
materia estructural como en sistemas contra incendios.
La
intervención abarca 11.000 m² distribuidos en 3 niveles, incorporando un
programa arquitectónico que incluye aulas, laboratorios de cómputo,
restaurante, biblioteca y oficinas administrativas. Se rescataron y
transformaron 2 patios internos, ampliándolos e integrando mayor luminosidad y
vegetación generando espacios de encuentro, eventos e interacción
universitaria.
En
el exterior, una plaza abierta conecta directamente con la estación del tren,
integrando áreas verdes, estacionamientos para bicicletas y mobiliario urbano,
promoviendo una movilidad más sostenible. Su propuesta arquitectónica responde
a las nuevas tendencias educativas, con espacios multifuncionales, dinámicos y
condiciones óptimas de ventilación e iluminación natural.
Diseño
bioclimático y eficiencia energética
El
edificio fue diseñado a partir de un estudio bioclimático que permite optimizar
el consumo de energía y agua, así como garantizar una adecuada selección de
materiales amigables con el medio ambiente. Como parte de esta estrategia, el
campus incorpora 128 paneles solares bifaciales, capaces de generar hasta 80
kWh, lo que contribuye a reducir aproximadamente 100 toneladas de CO2 al año,
equivalente a la siembra de cerca de 4.000 árboles anualmente.
Se
seleccionaron acabados de construcción con certificaciones ambientales y altos
porcentajes de materiales reciclados, reforzando el compromiso con la reducción
del impacto ambiental.
Confort,
bienestar y eficiencia operativa
El
sistema de protección solar en la fachada mejora significativamente el confort
térmico del edificio y contribuye a la eficiencia energética. Entre sus
principales beneficios destacan:
§ Reducción
en el uso de aire acondicionado y costos energéticos.
§ Mejora
en la calidad del aire interior de forma natural.
§ Aumento
del bienestar y productividad de los ocupantes.
§ Optimización
del uso de la luz natural, reduciendo la necesidad de iluminación artificial
“Más allá de su desempeño ambiental, el campus está diseñado para potenciar la experiencia educativa mediante la integración de tecnologías eficientes, sistemas de iluminación inteligente y soluciones sostenibles. Esta eficiencia permitirá reducir costos operativos, al tiempo que ofrece a estudiantes y docentes un entorno alineado con estándares internacionales”, aseguró la señora Monge.
Con este proyecto, la Universidad Latina de Costa Rica, no solo amplía
su infraestructura, sino que redefine el rol de las universidades en el país,
demostrando que es posible integrar sostenibilidad, innovación y calidad
académica en un mismo modelo educativo.




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