La emblemática escultura La Flautista, del maestro Jorge Jiménez Deredia e instalada en el Teatro Nacional de Costa Rica desde 1997, recibe actualmente un proceso especializado de conservación que permitirá recuperar su acabado original y fortalecer su protección para los próximos años.
Los trabajos están a cargo del restaurador autorizado Gilberth Herrera, especialista responsable de la atención de las esculturas de Jiménez Deredia en el país, bajo la supervisión directa del artista.
“La conservación del patrimonio cultural también implica proteger las obras de arte que forman parte de nuestra memoria colectiva. Esta intervención en La Flautista refleja el compromiso del Ministerio de Cultura y Juventud con el resguardo responsable de los bienes culturales que enriquecen nuestros espacios públicos y fortalecen la identidad del país. Además, demuestra el valor de las alianzas entre instituciones, sociedad civil y creadores para garantizar que este legado permanezca accesible para las futuras generaciones”, afirmó Jorge Rodríguez Vives, ministro de Cultura y Juventud.
Es importante destacar que la escultura no presenta daños estructurales ni afectaciones que comprometan su integridad. La labor corresponde a un procedimiento de conservación preventiva orientado a renovar la pátina y proteger la superficie de bronce frente a los efectos naturales de la exposición ambiental, respetando plenamente los criterios estéticos y técnicos definidos por el artista para la obra.
Detalles del proceso
La intervención inicia con una limpieza integral de la superficie escultórica para remover ceras envejecidas, depósitos superficiales y contaminantes ambientales acumulados. Este procedimiento se realiza mediante el uso controlado de solventes y agua, de acuerdo con criterios especializados para la conservación de obras en bronce. Posteriormente, se eliminan las capas de pátina antigua hasta alcanzar nuevamente la superficie metálica original. Una vez concluida esta etapa, se efectúa una limpieza profunda del soporte para garantizar condiciones óptimas para la aplicación del nuevo acabado.
La reposición de la pátina se realiza mediante la aplicación de tintasol y calor controlado directamente sobre la superficie del bronce, con el fin de reproducir el acabado cromático original definido por el artista y ejecutado durante el proceso de fabricación de la obra en Italia a finales de la década de 1990.
Como etapa final del tratamiento, se aplica un sistema de protección compuesto por productos especializados que favorecen la estabilidad y durabilidad de la nueva pátina, complementado con una cera de conservación formulada específicamente para esculturas de bronce expuestas a condiciones ambientales exteriores.
Los materiales utilizados en este proceso fueron importados y suministrados directamente por el maestro Jorge Jiménez Deredia, lo que garantiza la compatibilidad técnica con los acabados originales de la obra.
Además, este programa contempla mantenimientos periódicos especializados orientados a preservar, a largo plazo, la integridad material y estética de la escultura.
“Después de casi 30 años de exposición al paso del tiempo, la obra requiere algunos retoques en su pátina como parte de su mantenimiento natural. Traje desde Italia todos los productos necesarios para realizar un proceso especializado que contempla distintas capas de pátina y protección. Gracias a esta intervención, la escultura podrá conservar sus características originales durante muchos años más”, comentó el artista Jorge Jiménez Deredia.