El Museo Nacional de Costa Rica finalizó el montaje de Mujeres de Barro y Patrimonio Arqueológico, una exposición temporal instalada en Casa Presidencial. La muestra reúne 29 bienes patrimoniales de sus colecciones: 26 piezas arqueológicas precolombinas y tres obras de arte costarricense. La mayoría de estas piezas permanecía en las reservas institucionales de Pavas y ahora vuelve a la vista.
La exposición podrá ser recorrida
por grupos educativos y otros grupos debidamente organizados, mediante las
visitas guiadas que realiza la Presidencia de la República. Así, el patrimonio
no solo acompaña la agenda oficial, sino que también se abre a estudiantes y
comunidades.
Un recorrido por
la vida de las mujeres precolombinas
El eje de la muestra es el papel de las mujeres en el mundo precolombino. A lo largo de cuatro vitrinas, el recorrido aborda sus roles y su poder más allá del hogar, las etapas de su ciclo de vida y las experiencias de la maternidad y la crianza. Las piezas abarcan cerca de 1 500 años de historia, entre el 1 y el 1550 d. C., y provienen de las subregiones arqueológicas del Diquís, Guanacaste, el Caribe Central y el Pacífico Central.
Dos esferas de piedra del Diquís
reciben a quienes ingresan. En el lobby se exhiben figuras femeninas en
cerámica, entre ellas una vasija efigie de una mujer embarazada y
representaciones de madres que cargan a sus hijos en la espalda. En el jardín
del espejo de agua se instalaron dos metates ceremoniales con cabezas de águila
y de felino, junto a dos esculturas femeninas de piedra del Caribe Central que
superan los 80 centímetros de altura.
La selección se completa con arte
costarricense del siglo XX. Una escultura en bronce de Francisco Zúñiga, de
1974, se ubicó en el despacho de la Presidenta de la República. Dos acuarelas
de Fabio Herrera, Galerón (1976) y Calle y tapia (1984), se
instalaron en el Salón de Credenciales.
“El patrimonio no puede vivir guardado. Estas piezas cuentan quiénes fuimos y, en particular, el lugar que ocuparon las mujeres en las sociedades que habitaron este territorio mucho antes de que existiera Costa Rica. Llevar estas piezas a Casa Presidencial es reconocer que nuestra historia forma parte de la identidad que el país muestra ante el mundo”, señaló Jorge Rodríguez Vives, ministro de Cultura y Juventud.
Adriana Collado Chaves, directora
general del Museo Nacional de Costa Rica, detalló también que la exposición
presenta la diversidad y relevancia de las mujeres en las sociedades del
pasado, y reconoce su participación en la vida social, productiva, ceremonial y
política.
“Una nación no solo se construye desde las decisiones que proyectan su futuro, sino también desde la memoria que reconoce, preserva y estudia su pasado. En el Museo Nacional de Costa Rica, del Ministerio de Cultura y Juventud, realizamos un esfuerzo permanente por conservar e investigar este patrimonio arqueológico y hoy, con la misma tenacidad con que protegemos estos bienes en nuestros acopios, nos esmeramos por acercarlos más a la ciudadanía mediante exposiciones temporales fuera de nuestras sedes, ampliando así los espacios y las oportunidades para que más personas puedan encontrarse con un patrimonio que pertenece a toda la nación”, subrayó la directora del museo.
Patrimonio bajo
custodia del Museo Nacional
La exposición es posible gracias a un convenio de cooperación interinstitucional entre el Museo Nacional y el Ministerio de la Presidencia. El Museo concibió y dirige técnicamente el proyecto. Su Departamento de Antropología e Historia desarrolló la investigación y el guion científico, y el Departamento de Proyección Museológica se encargó del diseño museográfico y del montaje. El Departamento de Protección del Patrimonio Cultural administra el préstamo y da seguimiento a la conservación de las piezas. El Ministerio de Cultura y Juventud, por su parte, gestionó los recursos para el mobiliario y los elementos gráficos de la muestra.
Los bienes siguen siendo
patrimonio de la Nación bajo custodia del Museo Nacional. El préstamo no
implica ningún traslado de dominio, y el Museo conserva la dirección técnica y
la potestad de inspeccionar, rotar o sustituir piezas cuando sea necesario para
su conservación. El convenio no contempla transferencias de dinero entre las
instituciones: cada una asume los costos de sus propias obligaciones.
La exposición permanecerá en Casa
Presidencial hasta abril de 2029. Al concluir, las piezas regresarán a las
colecciones del Museo Nacional.
