El Día Nacional del Ahorro, que fue el 31 de octubre, nos plantea un gran desafío: solo el 49% de los jóvenes entre 18 y 25 años mantiene el hábito de ahorrar. Así lo revela la Encuesta de Capacidades Financieras de Costa Rica 2023, publicada por la Superintendecia General de Entidades Financieras (SUGEF), la Oficina del Consumidor Financiero y el Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF).
La cifra contrasta con
una época en la que ahorrar nunca fue tan accesible: hoy se puede separar
dinero por objetivos y automatizar aportes desde el celular. Sin embargo, tener
más herramientas no garantiza un hábito consolidado.
“Los jóvenes buscan inmediatez, transparencia y flexibilidad; la tecnología ha convertido el ahorro en un proceso invisible y sin fricciones”, comenta Rebeca Fernández, ejecutiva de Educación Financiera de Grupo Mutual.
Para la entidad, esta
fecha tiene un significado especial: en 1989 promovió ante el Ministerio de
Educación Pública (MEP) su incorporación al calendario escolar para fomentar el
hábito desde la infancia. Más de tres décadas después, el reto permanece y
Grupo Mutual ha evolucionado para responder a él.
Cinco generaciones, distintas prioridades
Si bien los ingresos, la edad y la situación familiar influyen en las finanzas individuales, cada generación comparte tendencias claramente definidas.
- Baby boomers (aprox. 1946-1964) priorizan el retiro, la salud y la protección del patrimonio.
- La generación X (aprox. 1965 y 1980) se enfoca en la vivienda, la educación de los hijos y la estabilidad familiar.
- Generación Y o millennials (aprox. 1981 y 1996) combinan la búsqueda de seguridad financiera con experiencias.
- Generación Z (aprox. 1997 -2012) apuesta por el fondo de emergencia y habla de dinero con más apertura.
- Generación Alpha (aprox. Desde 2013) es la primera que crece inmersa en un entorno digital.
Más allá de la edad, Fernández identifica un aprendizaje común: dejar de ver el ahorro como lo que sobra tras cubrir los gastos.
“El ahorro funciona mejor cuando tiene un propósito. Puede ser crear un fondo para emergencias, estudiar, viajar o comprar una vivienda. Lo importante es establecer una meta, definir cuánto podemos destinar periódicamente y convertirlo en un hábito”.
Recomienda, además organizar
las metas según su horizonte: de corto plazo, como unas vacaciones o un curso;
de mediano plazo, como un vehículo o un posgrado; y de largo plazo, como la
vivienda o el retiro.
Las finanzas, en el celular
Ese cambio de hábitos coincide con una transformación en la forma de pagar. Según una encuesta de McKinsey & Company aplicada en 2023 en diez países latinoamericanos, solo el 28% de los costarricenses consultados prefería pagar en efectivo, lo que ubicó a Costa Rica como el tercer país de la región con menor preferencia por el dinero físico.
En esa línea, Grupo Mutual ha incorporado herramientas que trasladan el ahorro por objetivos al entorno digital. Los Sobres GM permiten crear “sobres virtuales” dentro de una misma cuenta, nombrarlos según cada meta y disponer del dinero cuando se necesite.
MultiAhorro, por su
parte, facilita abrir hasta diez subcuentas con plazos de tres meses a ocho
años, elegir entre ahorro libre o programado y ganar intereses que se
capitalizan mensualmente.
Un ahorro para cada etapa
La oferta de la entidad acompaña a las personas desde la infancia. Los menores de hasta 11 años pueden iniciar con la Cuenta Infantil y, de los 11 a los 17, pasar a la Cuenta Juvenil, que incluye tarjeta de débito, Mutual en Línea, Mutual Móvil y SINPE Móvil.
Para los adultos, además de MultiAhorro y los Sobres GM, están la Cuenta Paga Más y los Certificados a Plazo gestionables en línea. Todas estas opciones cuentan con la garantía subsidiaria e ilimitada del Estado (Ley 7052).
La entidad también ha
diversificado sus canales para que cada persona ahorre como le resulte más
cómodo: los depósitos y retiros pueden hacerse por transferencias, SINPE Móvil,
Mutual Móvil o en cualquiera de las 40 sucursales en el país.
“Queremos que el ahorro esté al alcance de todas las personas, sin importar su edad, sus ingresos o si prefieren visitar una sucursal o resolverlo todo desde el celular. Por eso hemos transformado nuestros productos y canales al ritmo de cada generación”, explica Fernández.
Para una generación,
ahorrar fue escuchar caer monedas en el “chanchito”; para otra, revisar una
libreta. Hoy puede ser un sobre virtual desde el teléfono.
“El ‘chanchito’ sigue teniendo valor porque enseña desde pequeños que no todo el dinero debe gastarse. La herramienta cambia; el aprendizaje de guardar, planificar y esperar para alcanzar una meta permanece”, concluye Fernández.
